Neofobia alimentaria: ¿por qué mi peque ya no quiere probar nada nuevo?

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Algunos días, parece que gastas toda tu energía intentando averiguar qué comerá tu peque o si comerá. Planificas, cocinas y te esfuerzas por que la hora de la comida sea divertida solo para ver que no se come lo que le has preparado. Es frustrante, no solo por el esfuerzo invertido, sino porque quieres que tu peque disfrute de la comida y esté bien alimentado/a.

Sin embargo, es importante recordar que no comer mucho de bebé (de los 6 meses hasta los 2 años) no es lo mismo que tener neofobia o selectividad alimentaria. Los bebés menores de un año pasan por fases en las que la leche materna sigue cubriendo la mayor parte de sus necesidades nutricionales.

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Algunos peques pueden distraerse cuando adquieren nuevas habilidades como caminar, y eso es completamente normal. Sin embargo, suele ser entre el año y los dos años cuando las cosas pueden cambiar de verdad.

Alrededor del año, es posible que empieces a notar cierto rechazo a la comida, pero cuando muchos niños pequeños cumplen los dos años, suele aparecer lo que llamamos neofobia alimentaria (el miedo a probar alimentos nuevos). De repente, un peque que antes probaba de todo empieza a desconfiar de cualquier alimento desconocido.

En realidad, es una etapa del desarrollo que busca protegerlo mientras comienza a explorar el mundo de forma más independiente. Entender esto no hace que sea menos estresante cuando rechaza alimentos que has preparado con cariño y esfuerzo, pero puede ayudarte a ver su comportamiento desde otra perspectiva.

¿Qué es la neofobia?

En el contexto de la alimentación, se refiere a la reticencia o negativa natural de un niño a probar alimentos que se ven, huelen o tienen una textura desconocida. Esto suele comenzar alrededor de los 2 años (pero puede empezar antes, alrededor del año), justo cuando los bebés o peques comienzan a afirmar su independencia y a poner a prueba los límites. Si bien puede resultar frustrante, la neofobia alimentaria es en realidad una etapa normal del desarrollo con raíces en el instinto, la psicología y la biología.

¿Por qué se produce la neofobia alimentaria?

Se cree que la neofobia alimentaria es un mecanismo de protección evolutivo. En los albores de la humanidad, los niños pequeños debían ser cautelosos con lo que comían. Rechazar alimentos desconocidos les ayudaba a evitar consumir algo dañino cuando no había adultos cerca para supervisarlos. Por ejemplo: una planta venenosa puede tener un sabor muy amargo, por lo que la escupen, pero otras verduras también pueden tener un ligero sabor amargo al que no están acostumbrados. Así, en la mesa, ese instinto ancestral persiste, manifestándose en la repentina negativa de tu peque a probar nuevos sabores, texturas o colores.

Pero la biología no es el único factor. A medida que los bebés crecen, se vuelven más conscientes del control y la autonomía. La comida es una de las pocas áreas donde los niños pequeños pueden ejercer un poder real diciendo «no», por lo que la hora de comer también se convierte en un escenario de independencia.

Lo que parece cabezonería puede ser en realidad la forma en que tu peque comunica: «Yo controlo mi cuerpo». Sé que es difícil mantener la calma cuando hacen esto, pero establecer límites con cariño desde el principio en la etapa de alimentación marcará la diferencia.

Los peques se basan en lo familiar como fuente de seguridad. Es posible que solo quieran alimentos que hayan visto con frecuencia o que reconozcan fácilmente. Algo tan simple como cambiar la forma de la pasta o servir una verdura mezclada con otro alimento puede provocar rechazo.

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Desencadenantes comunes y factores que contribuyen a la neofobia

Si bien cierto grado de neofobia es normal, varias condiciones pueden intensificarla:

  • Cambios rápidos en el desarrollo: Los bebés están ocupados aprendiendo nuevas habilidades como caminar, escalar y hablar. Sus cerebros procesan una gran cantidad de información nueva y, a veces, la hora de comer pasa a un segundo plano.
  • Presión parental: Es natural esperar que un niño coma lo que le preparamos, pero demasiada insistencia puede tener el efecto contrario. Si un/a niño/a se siente presionado, comer puede convertirse en una experiencia estresante en lugar de placentera.
  • Experiencias negativas: Las arcadas, el atragantamiento o ser obligado a terminar un plato pueden generar asociaciones fuertes que acrecientan la aversión.
  • Sensibilidad sensorial: Algunos niños son más sensibles a las texturas, los olores y los colores. Un puré, por ejemplo, puede resultarles angustiante en comparación con algo crujiente o seco.
  • Modelado y entorno: Los niños aprenden observando. Si rara vez ven a los adultos disfrutar de verduras o variedad, es menos probable que las acepten.

¿Cómo se manifiesta la neofobia alimentaria?

La neofobia puede manifestarse de diferentes maneras. Algunos peques rechazan los alimentos nuevos directamente, mientras que otros los aceptan un día y los rechazan al siguiente.

Los signos comunes suelen ser:

  • Rechazar la comida o negarse a tocarla.
  • Comer solo ciertas texturas (como bocadillos crujientes, pero no alimentos blandos).
  • Querer que los alimentos se presenten siempre de la misma manera.

Es importante destacar que la neofobia alimentaria difiere de la selectividad alimentaria o los trastornos de la alimentación.

La selectividad alimentaria suele implicar el rechazo de alimentos conocidos o el consumo de solo unos pocos alimentos preferidos. La neofobia, en cambio, implica específicamente el miedo o la aversión por alimentos nuevos, y suele ser temporal.

Puedes encontrar más consejos sobre la neofobia en nuestras aplicaciones: BLW Ideas (de 6 a 24 meses) en la sección para mayores de 2 años de la guía, o en Peque Ideas (de 2 a 7 años) en la guía Niños superselectivos.

Cómo ayudar a tu peque a superar la neofobia

No existe una solución rápida para la neofobia alimentaria, pero hay estrategias efectivas que pueden facilitar las cosas tanto para padres como para peques.

  1. Ofrece variedad sin presionar.
    Sigue presentando alimentos nuevos junto con los que actualmente sí acepta. Un peque puede necesitar incluso más de 15 exposiciones graduales antes de querer probar algo nuevo. Incluso mirarlo en su plato, o tocarlo ya es un progreso.
  2. Da ejemplo con una relación positiva con la comida.
    Los peques son mucho más propensos a probar alimentos que ven que nosotros comemos. Siéntate a comer con ellos siempre que sea posible y muestra una actitud tranquila y de disfrute en lugar de intentar convencerlos con palabras.
  3. Involúcrales en la preparación de la comida.
    ¡Les encanta ayudar!. Permíteles enjuagar la fruta, mezclar la masa o colocar los ingredientes en un plato. Manipular la comida despierta su curiosidad y reduce el miedo.
  4. Sirve porciones pequeñas y presentaciones sencillas.
    Las porciones grandes o las comidas demasiado variadas pueden echar para atrás a un peque con neofobia alimentaria. Unos pocos trozos en secciones separadas suelen ser más fáciles de aceptar.
  5. Respeta su apetito y sensación de saciedad.
    Confía en que su peque sabe cuándo tiene hambre o está satisfecho. Obligar a tu hijo a comer puede generar sentimientos negativos hacia la comida y prolongar esta etapa.
  6. Evita las etiquetas.
    Las etiquetas pueden ser difíciles de dejar. En cambio, describe lo que está sucediendo de forma neutral —«Todavía estás aprendiendo a que te gusten las zanahorias»— para crear una relación positiva con la comida. Hablamos más sobre esto en nuestra guía «Cómo lidiar con la selectividad alimentaria» en BLW Ideas o en la sección completa sobre selectividad alimentaria, en Peque Ideas.
  7. Haz que la exploración de la comida sea divertida.
    Leer libros sobre comida, describir colores y formas, o usar la comida como parte del juego sensorial (como clasificar frutas por color) ayuda a los peques a aprender sin presión.

Cuándo buscar ayuda

La mayoría de los bebés y peques superan la neofobia alimentaria de forma natural a los 5 o 6 años. Sin embargo, si tu peque come menos de 10 a 15 alimentos en total, pierde peso o muestra malestar a la hora de comer, puede ser conveniente consultar con un pediatra o un nutricionista o dietista infantil. Estos profesionales pueden evaluar si existen sensibilidades sensoriales u otras dificultades de alimentación que puedan requerir apoyo adicional y derivar a otros profesionales como terapeuta ocupacional, logopeda, fisioterapeuta pediátrico… entre otros.

La neofobia alimentaria es una etapa del desarrollo que casi todos los peques experimentan. Puede que ponga a prueba tu paciencia, pero no refleja tu forma de criar a tu hijo ni su carácter. La clave está en mantener la calma, ofrecer variedad y centrarse en crear experiencias positivas en torno a la comida.

Alimentar a un niño o una niña implica tanto generar confianza en torno a la comida como proporcionar una nutrición adecuada. Al mantener la calma, sentarte con él o ella y comer juntos, le demuestras que la hora de la comida es un momento de conexión, no de control.

Referencias:

1. Del Campo Arroyo, Maria del Carmen (2024). Aversión alimentaria y estado nutricional.
https://portalcientifico.ucavila.es/documentos/6834a8a1ff7c406929ad8845

2. Dovey, T. M., Staples, P. A., Gibson, E. L., & Halford, J. C. (2008). Food neophobia and ‘picky/fussy’ eating in children: a review. Appetite, 50(2-3), 181–193. https://doi.org/10.1016/j.appet.2007.09.009

3. Hazley, D., Stack, M., Walton, J., McNulty, B. A., & Kearney, J. M. (2022). Food neophobia across the life course: Pooling data from five national cross-sectional surveys in Ireland. Appetite, 171, Art. 105941. https://doi.org/10.1016/j.appet.2022.105941

4. Vicente Holgado, L. (2020) «Neofobia alimentaria», en Psicología comparada y neurociencia: tradición e innovación. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, pp. 17-42. https://investigacion.unirioja.es/documentos/673ce0656d90382d62486683?lang=gl

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Imagen de Maria Corbacho
Maria Corbacho
Soy dietista desde 2018, especialista en alimentación materno-infantil y reeducación nutricional. Actualmente dietista infantil en las apps BLW y Peque Ideas.

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